AUTORRETRATOS ( 1984-2002)
Es un conjunto de obras de diversos tamaños que van desde los 41 x 33 centímetros hasta los 146 x 130.
La pintura como autorretrato:
El autorretrato es rostro y pintura. La pintura sin rostro es también y quizà aun más, autorretrato. Sólo hay determinante cuando estan los tres elementos: el sujeto pintora, el objeto retrato y el mediador pintura. El autorretrato es, por tanto, la pintora como pintura.
El autorretrato como suceso:
Comienzo el primer autorretrato, pintura de mi rostro, en 1984 y desde entonces sigue creciendo el número de ellos hasta el año 2002 en que pinto el último con idea de continuidad. Este tiempo transcurrido, casi veite años, es un tiempo cronológico, pero el tiempo lógico no mira medida concreta porque es el necesario para hacer y entender esa realización, esa factura, esa fractura. En esta exposición, cuando he podido agrupar las pinturas, he entendido la importancia de ese tiempo necesario.
Frente al espejo nunca estoy definitivamente igual (¿lo soy quizás?) y ahí, en esta imposibilidad de autorretratarme, de cosificarme, siento que la obra no estará acabada hasta que yo ya no esté aquí. Nunca veré la obra finalizada
El autorretrato como fractal:
La colocación de la obra no tiene un orden cronológico. Los autorretratos están colocados junto a otras pinturas que he ido realizando a lo largo de estos últimos años, creando un todo a modo de cuerpo, de límites o contornos irregulares y que puede seguir creciendo orgánicamente, como un fractal. La colocación compacta da la posibilidad a la mirada de recorridos o secuencias semánticas que van cambiando y lo seguirán haciendo como una posibilidad: acercarse para conocer, distanciarse para ver la obra como algo unificado, ver la forma o ver el fondo, estar lejos y cerca… como la pintora cuando pinta (también autorretratos).